El hotel es coqueto. Muy bien ubicado. Al estar en el casco antiguo, el coche hay que dejarlo fuera del mismo (paseo del castillo, por ejm.) o en los aparcamientos que te indica el hotel.
No probamos el restaurante pero tiene muy buena pinta.
Ahora bien, aspectos incómodos:
- la domótica de la habitación. A pesar de las instrucciones y de estar acostumbrados a usar domótica, es tremendamente loca y complicada para encender y apagar las luces, o todo o nada, no puedes ir por zonas.
- El cabecero de la cama es incómodo para estar sentado leyendo, por ejemplo, ya que es un estante
- Las almohadas son muy malas, muy planas y quedan duras, da igual que uses dos o tres
- La luz de emergencia en la puerta (verde) ilumina media habitación, necesitas un antifaz para poder dormir bien
- En la habitación 51, sube el olor del restaurante, y la última noche, tuvimos a las 4 am un olor horrible que nos despertó y hasta que conseguimos que se fuera no había quien durmiera. No sabemos de donde venía.
Creo que las habitaciones hay que hacerlas prácticas y cómodas ya que los usuarios estamos muy poco tiempo en ellas.