El personal es bastante mediocre. No solo no resuelven los problemas sino que encima dicen que el problema es tuyo. Ejemplo, la Nespresso no funcionaba bien, porque no cogía el agua del depósito, y la respuesta de recepción es "tenéis que poner la tarjeta para que funcione la electricidad", el problema es vuestro. Obviamente, teníamos electricidad y la cafetera estaba encendida, pero no tomaba el agua.
Tuvimos que decirlo 3 veces para que se solucionara. Mientras tanto, sin poder tomar el café de cortesía, fuimos al bar, donde no había nadie... nos tocó decirlo en recepción, llamaron a alguien, y ya nos puso el café. Nos tocó pagar el café, que es lo normal, pero no cuando es porque no puedes tomar el de la habitación.
La piscina estaba llena de avispas/abejas, y llena, es llena, cientos.
En la comida, el domingo, los camareros todos malos, y descuidados. El pan daba la impresión de haber estado congelado.
Es una pena que un hotel tan bonito se descuide, entendemos el problema de gestionar un hotel tan grande en una zona como Brihuega, pero es una pena igualmente.
El gimnasio no está a la altura de lo que debería ser el hotel. Un sótano pequeño con solo 2 máquinas de cardio y mancuernas.
Lo bueno, el siempre maravilloso desayuno, y el balneario, que no hay otro igual.