Nuestra experiencia en Castilla Termal Brihuega ha sido bastante decepcionante, especialmente teniendo en cuenta que se trata de un hotel de 5 estrellas y las expectativas que uno tiene al contratar este tipo de alojamiento.
Para empezar, tuvimos que esperar 45 minutos para hacer el check-in. Cuando finalmente nos dieron la habitación, resulta que no estaba preparada, por lo que tuvimos que bajar de nuevo a recepción para que nos asignaran otra.
Y cuando por fin nos entregan una nueva habitación, aparece una empleada del hotel acompañada de otros huéspedes con intención de meterlos en nuestra habitación. Una situación completamente surrealista y que demuestra una falta de organización y coordinación bastante preocupante.
Por otro lado, el spa estaba incluido en nuestro paquete, pero en ningún momento nos informaron de que era necesario reservar previamente. Nos encontramos con esta situación sin haber recibido ninguna explicación al respecto, algo que consideramos que debería comunicarse claramente antes de la llegada.
El desayuno tampoco estuvo a la altura. Colas y esperas para poder desayunar, algo que resulta bastante incómodo y que no esperas encontrarte en un establecimiento de esta categoría.
En definitiva, una experiencia marcada por la falta de organización, información y atención al cliente. Cuando pagas por un hotel de 5 estrellas, esperas un mínimo de coordinación, comodidad y profesionalidad, no tener que estar solucionando problemas desde el primer momento.