Espectacular. No cabe otra descripción para definir cómo nos hemos sentido durante las 3 noches que hemos estado en Posada Lunada. En primer lugar, una mención especial para Javier, el responsable del alojamiento, servicial y simpático a partes iguales. Lo mismo te da ideas para las visitas por Cantabria que te pone el desayuno de forma exquisita. Exquisito de sabores, igualmente, el mentado desayuno, cada día con diferentes sabores que uno de los días incluyó una típica quesada hecha por el propio Javier... ¡buenísima!
El entorno de la posada es precioso, rodeado del verde infinito de Cantabria y un jardín magnífico (el último día desayunamos en las mesitas de afuera porque el día invitaba a ello... un soleado y cálido 31 de octubre, todo hay que decirlo).
La habitación perfecta, con una cama muy cómoda y un baño amplio.
Y la ubicación está muy bien, porque tienes Santander a 20 minutos y desde la posada te puedes mover a otros lugares como Suances, Santillana, Comillas, etc... en poco tiempo.
En fin, si volvemos a Cantabria, es que no elegiría otro sitio para quedarnos.