Es la segunda vez que nos quedamos en este hotel para una boda en los alrededores de Cuernavaca y lo disfrutamos mucho. Las instalaciones son muy buenas, habitaciones limpias y cómodas (aunque los colchones un poco duros). El restaurante tiene muy buena comida aunque el servicio es variable (de las tres comidas que hicimos ahí, dos con muy buenos meseros y una con uno muy malo). Es un hotel ideal para familias, con albercas, canchas, área de juegos, todo en muy buenas condiciones. El viernes en la noche había música en vivo en el restaurante, muy agradable, aunque ruidoso cuando ya estabas en la habitación, afortunadamente no acabó tarde. El acceso al hotel implica pasar por una caseta para entrar al fraccionamiento en el que se encuentra el hotel. Las personas de seguridad pareciera que no saben que hay un hotel y no son tan amables, piden que dejes una identificación cuando normalmente la piden cuando haces el check-in en el hotel. Pero, en general, buena experiencia.