Nuestra experiencia en el hotel fue en general positiva. El lugar es bonito y las habitaciones tienen una atmósfera muy acogedora. Nos alojamos en una suite para tres personas y la chimenea en la habitación fue, sin duda, uno de los mejores detalles: la utilizamos durante la noche y fue una experiencia muy linda y especial.
Por otro lado, el baño presentó varios inconvenientes. La presión del agua era mínima y el funcionamiento del inodoro no fue el adecuado. Tardaba muchísimo en llenarse y, en ocasiones, tuvimos que ayudar llenándolo con vasos para poder tirar de la cadena, lo cual resultó incómodo.
El desayuno incluido estuvo bien y cumplió con lo esperado. Sin embargo, por la tarde quisimos tomar un café y había muy poco personal disponible. Además, por la noche el restaurante que se nos había informado que estaría abierto para la cena se encontraba cerrado. Entendemos que coincidió con un fin de semana de fiestas en el pueblo, pero aun así fue algo inesperado y tuvimos que salir a cenar al parque.
A pesar de estos detalles, el personal fue siempre muy amable y atento. Es un hotel con mucho encanto y, con algunas mejoras en los servicios y mantenimiento, sin duda podría ser una experiencia excelente.