El personal, especialmente en el restaurante, fue tremendamente amable y atentos. Las instalaciones están curiosamente decoradas. La comida, aunque costosa y con poca variedad, es tremendamente rica. Originalmente entiendo que fuese un hotel 5 estrellas quizás en la apertura, con grandes ambiciones y zonas recreativas, ahora es un 3 estrellas en el mejor de los casos. Aparentemente el dueño anterior descuidó totalmente el establecimiento y una gran parte está en ruinas, cerrada o con arreglos caseros, tanto en las habitaciones como en la zona de la playa. La mayor parte de las instalaciones están cerradas y abandonadas. Están cambiando el sistema de agua, así que estuvimos sin agua un tiempo. Están arreglando todo y seguro que será de nuevo un hotel en su mejor forma, pero queda mucho hasta entonces. Mi recomendación para los dueños del hotel es que actualicen las fotografías publicadas en el anuncio para ser más semejantes a la realidad y así no llevar a equívoco a los visitantes. Otra recomendación es que vendan botellas de agua de al menos un litro, por cuestión de ecología al menos, cada botella de 400 ml costaba 35$ y no sé ni cuántas botellas de plástico hemos tirado después, una lástima. Y dado que en el manglar hay ciertamente muchos mosquitos, la venta de repelente en la recepción sería un acierto. Con todo esto dicho, agradezco al personal la atención y el buen trato.