Hemos pasado tres días fantásticos en Hipotels Gran Conil. Un hotel con una ubicación espectacular frente al mar, preciosas vistas, una magnífica zona de césped y piscina, acceso directo a la playa por una escalinata y piscina cubierta con jacuzzi.
Las habitaciones son cómodas, amplias y de estilo clásico, y el desayuno, que nos recomendó Sara, merece muchísimo la pena por su variedad y calidad.
Pero lo mejor, sin duda, ha sido el equipo humano. Sara, en recepción, es maravillosa, siempre cercana y pendiente de todo. También queremos destacar a Manuel y Mónica, en el restaurante, por su profesionalidad y simpatía, y a Paqui, encargada de nuestra habitación, por su trabajo impecable y por ser absolutamente encantadora.
Un sitio estupendo para descansar y disfrutar de Conil al que, sobre todo por su gente, volveríamos encantados.